domingo, 23 de mayo de 2010

Viajeros en el tiempo

Fantasías animada de ayer y hoy presenta: Los ideales de la Revolución.

Llevo días dándole vuelta a la idea de escribir sobre la Revolución Mexicana. O, lo que es más exacto para mi: La NO Revolución Mexicana.

La historia, lo sabemos casi todos, es escrita por los vencedores, y éstos, obvio, se describen como los buenos del cuento. Los que vencieron el mal. Los que acabaron con la injusticia… ¿y cómo saberlo?

En todo el país ahorita se vive la fiebre del Bicentenario. Por los 200 años de la (presunta) Independencia, y por los 100 de la (presunta) Revolución. A mi me quedan dudas de que existieran alguna de las dos.

Advierto que esto no es ni una tesis ni un tratado histórico ni mucho menos. Me curo en salud por si surge algún purista que me corrija sobre la historia, las leyes, los nombres y las fechas… esto es nomás por el puro gusto de compartir. Pa’ que lo sepan.

Y digo… la Independencia.

¿Quién se quedó con el país luego de que nos quitamos de encima a los españoles? (que por cierto para desquitarse, años después nos mandaron a Locomía, pero en revancha nosotros les aventamos a la Paulina Rubio… ¿qué se creen?).

Pero…. ¿Quién se quedó?

Agustín de Iturbide, que quería ser emperador. Antonio López de Santa Anna (conocido por López Obrador nomás como Carlos Santana), con el que ya sabemos como nos fue (además, nunca le vamos a perdonar haber vendido Texas y haber tocado con Maná). La Iglesia que… bueno, es la Iglesia. Todo mundo le metió mano al país. Manoseado y maltratado como mesalina barata y sin suerte.

Tras la “Independencia”, México experimentó diferentes formas de gobierno, muchas veces impuestas por medio de la violencia y el engaño (me suena) y, desde luego, usando al ejército para conseguir el poder. El caso es que, entre que se quedaron unos y se fueron otros, llegó don Porfirio Díaz que nomás se quería quedar… Ahí es donde, dicen, comienza la Revolución.

Pero lo interesante de todo este atole es que, cuando uno lee los ideales por los que se armó este numerito (que conste, no dudo de sus buenas intenciones ni mucho menos me atrevo a poner en tela de juicio las proezas de don Pancho Villa y don Emiliano Zapata… nuncamente), pero cuando uno lee de las razones, no puede más que sentirse atrapado en un ciclo espacio-temporal.

_ Injusta distribución de la riqueza

_ Grandes latifundios

_ El campo en manos de unos cuantos hacendados

_ Explotación de los trabajadores por los industriales capitalistas

_ Corrupción administrativa

_ Negación de la democracia en las elecciones

_ Estancamiento cultural del país

¿De que año dijimos que estamos hablando?

No puede uno pensar la Revolución y sentir que debemos festejarla. Por lo menos yo no. Yo la festejo si se hubiera cumplido… pero la verdad no me atrevo a ponerle √ de resuelto a ninguno de esos ideales… ¿ustedes sí?

1 comentario:

SäN dijo...

tenía meses pensando en como escribir de este tema, pero lo hiciste mejor negra, de acuerdo contigo 100%... gracias!