The Astronomer's Dream (2009) from Malcolm Sutherland on Vimeo.
sábado, 14 de noviembre de 2009
viernes, 13 de noviembre de 2009
La procesión

Aunque la idea inicial era que la grabación que comenzó el 1 de julio de 1969 terminara llamándose "Everest", que era la marca de cigarrillos que fumaba el ingeniero de sonido Geoff Emerick que trabaja con ellos, todo cambio rápidamente. Si mantenían ese nombre tendrían que viajar a la montaña más alta del mundo para hacerse una fotografía como habían hecho antes con "Help" (fueron a las Bahamas y los Alpes austríacos).
Pero la idea del viaje al Everest no cuajo por falta de ganas de los componentes de los Beatles que acabaron fotografiándose cruzando el paso de cebra que estaba en frente de los estudios de grabación, y por tanto cambiando el nombre elegido por el de Abbey Road.
Para esa sesión fotográfica John Lennon se puso en contacto con su amigo y de Yoko, Iain MacMillan.
El resultado es que de las seis fotos que se tomaron se eligió (fue Paul) una de ellas, la quinta, para la portada del álbum. Fotografía que según una de las teorías con más peso, representaría una procesión fúnebre en la que Paul McCartney sería el muerto; John Lennon (traje blanco) el clérigo; Ringo Starr (traje negro) el agente funerario; y George Harrison (en camisa y pantalones vaqueros) el enterrador.
Y es que en ese momento se había propagado el rumor de que Mc Cartney había muerto en un accidente de tráfico. Aquello no se desmitio nunca por el grupo que además jugo con esa teoría en la fotografía en la que Paul aparece descalzo y con el pie contrario al del resto del grupo, señal de que ya no estaba entre los vivos. Y para más inri aparece con los ojos cerrados y en su mano derecha sostiene un cigarro cuando era zurdo.
Todo aquello se soluciono con la edición de un disco posterior titulado: “Paul is live”.
(tomado de http://www.erroreshistoricos.com)
miércoles, 11 de noviembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
Detallazo

Cuando estaba chiquita y me caía o lloraba por algo, mi abuelo aplicaba dos máximas clásicas para distraerme y quitarme el dolor:
1. El "mira, mira". Manoteando para todos lados sin fijar un punto exacto.
o
2. El "toma, toma". Y me daba un dulce.
Mientras tanto (como en el Salón de la Justicia) nuestros súper diputados y senadores debatían sobre el aumento a los impuestos.
Fue un "mira, mira" político.
Eso para mi es un claro "toma, toma".
Lo único malo es que el "mira, mira" no nos quitó el dolor. Y el "toma, toma" tampoco lo hará, porque con la onda esa del aumento, quién de los clasemedieros que sobrepoblamos este país va a tener dinero para irse a disfrutar de los puentezotes que tan amablemente nos dieron los diputados (cozzzitas, ellos).











